Presunto Fuego Lento


José Manuel García Rupérez
Los jóvenes de ahora pertenecen, quieran o no, al signo de su tiempo. Un signo marcado por varias circunstancias: paro, ausencia de un trabajo estable, desilusión, desesperanza, desorientación, drogas, falta de arranque, personalidad ambigua y sin consistencia. Es la generación X, sin nombre, sin pena ni gloria, casi al final del abecedario, en forma de cruz de San Andrés martirizado. Ellos no tienen la culpa. Los anteriores, los mayores, nos preocupamos ayer por nuestro futuro, que es el presente que vivimos; pero, acomodados en nuestro confortable sillón del bienestar, nos hemos olvidado de los que se acercan por detrás pidiendo un puesto digno en esta falsa e hipócrita sociedad que hemos venido fabricando año tras año. Este grupo generacional también tiene sus derechos, aunque no deben desprenderse fácilmente del sacrificio ni del valor de lo que cuestan las cosas. Los mayores llegaremos a ser libres del todo, si educamos a este grupo en el equilibrio mental que necesitan para defenderse.

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