Presunto Fuego Lento

José Manuel García Rupérez
Son tres valores que se van quedando entre los arcaísmos de la vida. La sencillez supone humildad, ausencia de protagonismo, silencio, sombra, cierto olor a violeta. La seguridad requiere entrenamiento, múltiples ensayos, equilibrio, fortaleza de alma. La sinceridad es enemiga de la hipocresía, amiga de lo natural y vecina de la sencillez. Si encontráramos la rara flor cuyos pétalos fueran la sencillez, la seguridad y la sinceridad, la pondríamos en el jarrón de nuestro afecto para que con el tiempo fuera la amiga verdadera de nuestros sueños; la compañera que todo corazón busca para poder soportar este angustioso vivir, que siempre algún genial semejante se encargará de hacerlo difícil, ruinoso, quebradizo y neurótico. Cuando falla uno de los elementos de este trinomio, la vida se complica, y la personalidad que todos arrastramos como algo valioso, comienza a decaer y a entibiarse. A partir de ahí, pocos o ninguno confía en nosotros.

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