Presunto Fuego Lento

José Manuel García Rupérez
Desconfío de los premios por sistema. No obstante, reconozco que el estímulo del honor despierta muchos tesoros ocultos. El premiado - y el no premiado, aunque candidato para el galardón - es juzgado, esto es, arbitrado bajo prismas de manifiesta y obvia subjetividad. De lo que se puede deducir que no siempre el elegido tiene que ser el mejor, dado los condicionantes que llevan a decidirse por uno o por otro. El reto que debe afrontar la persona que opte a algún premio, no es sólo el de la calidad en la obra presentada, sino también el interrogante del prestigio de las mentes que tienen la oportunidad de valorar algo que, con bastante posibilidad, ni siquiera serían capaces de conseguir. Por ello, considero que una obra literaria o artística sólo podrá ser criticada por los individuos que no sólo conozcan la materia desde el punto de vista teórico, sino también desde la perspectiva de la experiencia creadora. Si no se diera tal condición, el veredicto puede resultar un fraude.

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