Presunto Fuego Lento

José Manuel García Rupérez
            Todavía no ha terminado la ferocidad del jabato, que se crece cuando está herido. El Mirandés ha recibido dos flechazos arrojados con maestría por los Leones, pero su piel es dura y su corazón, más rojo que su camiseta. No olvidemos que ha sido el Mirandés el primer equipo que ha metido un gol al Athletic en lo que llevamos de Copa del Rey, y precisamente es un equipo tildado mil veces de “modesto”. Creo que ya es tiempo de cambiar dicho adjetivo por otros más justos y encomiables. Califiquémoslo de inteligente, inesperado y con más bravura que cualquier mamífero de melenas rubias.

            En la primera parte, el León salió de su jaula y los zarpazos trepidantes que dio en el juego lo llevaron al  2-0 vertiginoso, endiablado y sorpresivo. Dominio de balón, pases rápidos, jugadas maestras en el conjunto bilbaino. Desánimo en las gradas de los aficionados y ruedas desinfladas entre los jabatos que no lograban romper el buen juego del equipo vasco. Todo el trabajo del Athletic se consiguió en pocos minutos con el remate mortal de los dos goles de Llorente.

            Después del descanso, y con los ánimos más templados, pero con un coraje propio de los rojillos, el partido de semifinales en Anduva tomaba un cariz de guerrilla a favor del equipo local. No en vano se acercaron más a la portería de Iraizoz, quien con sus paradas geniales hacía que los gritos de desesperación se multiplicaran en las gradas rojillas. Quien la sigue la consigue. Poniendo toda la rabia en el asador, Mujika fue el primer jugador del Mirandés que devolvíó la alegría a la afición con un disparo que casi entra en la portería del Athletic. Corral insiste en la posibilidad de meter un gol, pero el paradón de Iraizoz rompe el hechizo del disparo. Lucha tenaz la de este equipo que nos tiene acostumbrados a romper la barrera del nefasto destino en los últimos minutos del encuentro. Justamente, llegó el primer golazo del Mirandés gracias al disparo de Lambarri. Una esperanza llamada 2-1.

            No hay que perder los ánimos. Todavía queda todo un encuentro en “la catedral” de san Mamés. Lo tendrán difícil los jugadores del Mirandés, pero no hay nada imposible. Allí se verán de nuevo estos extraordinarios jugadores que hacen piruetas magistrales con sus botas, y que siempre nos regalarán ese buen fútbol que saben hilvanar como tejedores de sueños. 

            ¡Aúpa, Mirandés! ¡Tenéis la oportunidad de demostrar que sois los mejores!
 

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