En toda España conocen a la afición del Mirandés por su lema copero. El '¡Sí se puede!' cruzó incluso fronteras y dio la vuelta al mundo. Esa misma fe ha llevado al equipo en volandas y ha permitido cantar esta mañana el ascenso. Una temporada increíble en la que los de Pouso lo han hecho todo y han encabezado la rebelión de los modestos.
Empezó consiguiendo contra todo pronóstico la Copa de Castilla y León; llegó a semifinales de la Copa del Rey tras vencer a Villarreal, Racing y Espanyol y caer ante el Athletic; se alzaba con el título de Liga de su grupo con comodidad tras un brillante campeonato; Pablo se proclamaba pichichi de la Copa del Rey con siete dianas; y ahora, ante el Atlético Baleares, ya es ¡¡¡equipo de Segunda A!!!
No se puede pedir nada más a este equipo que ha escrito una página de oro en la historia del Club Deportivo Mirandés y de toda la ciudad. Desde Miranda, euforia a lo bestia y en el Estadi Balear, más de 300 rojillos lo celebraron entre la alegría y las lágrimas, los nervios y la emoción. ¡Qué grande es el fútbol! ¡Qué grande eres, Mirandés!
En lo que al encuentro hace referencia, el Mirandés tuvo que apretar los dientes y sufrir. Le tocó campear el temporal como nunca, pero lo hizo con la cabeza muy fría y con mucho orden. El Mirandés tuvo que hacer frente a una presión agobiante y pasó los diez primeros minutos sin tocar el esférico. Algo a lo que los hombres de Pouso no están acostumbrados. Las primeras llegadas eran para los locales que, si bien no tuvieron muchas complicaciones, pusieron a prueba la concentración de los rojillos.
La primera ocasión clara llegaba en el 11’. Internada en el área, Raúl García se confía en el despeje ante un pase de Antoñito y Garmendia, hábil y rápido, despejaba el peligro cuando ya se cantaba el gol en la grada blanquiazul.
A partir de entonces, el Mirandés empezó a llegar un poco más al área rival, pero sin poner en apuros al equipo insular. Sólo el juego excesivamente directo de los baleares permitía a los rojillos controlar la situación a base de concentración. Además, Thiago hacía mucho daño por la banda izquierda y los baleares recuperaban muy rápido el balón. Los rojillos necesitaban una buena ocasión para sacudirse la presión, pero ésta no llegó en toda la primera parte. Los de Pouso sólo podían defender ante los continuos ataques locales.
En el 35’ llegaba la ocasión más clara para los baleares. Una jugada embarullada dentro del área hacía que Nauzet, extraordinario esta mañana, se empleara a fondo para desbaratar la segunda llegada casi letal de los locales. Pero, al igual que Xavi en el partido de ida, Nauzet iba a vender muy caro un gol en contra. El guardameta estuvo soberbio.
Acabó la primera parte con la misma tónica de todo el partido: el Mirandés no tenía el balón, se estaba sufriendo, no se reaccionaba y se perdía tiempo cuando se tenía el esférico. Además, la hierba artificial y el calor asfixiante no ayudaba en absoluto al conjunto del norte de España, acostumbrado a la 'alfombra' de Anduva y a mucho más frío.
Todas las opciones para los de Pouso pasaban porque en la segunda parte el Baleares se abriera más para lograr el gol y que lo pudiera aprovechar el Mirandés, letal con espacios. Lo mejor hasta entonces era que los rojillos no habían encajado ningún tanto (esencial) y que el ataque tan directo del conjunto isleño estaba haciendo que fuera también muy previsible para los de Miranda. Así no se le gana a este equipo que, en todo caso, estaba sufriendo más que en la Copa contra cualquiera de los equipos de Primera porque no tenía el balón más que unos segundos.
Tras la reanudación, el Mirandés empezó a tocar más el balón, aunque seguía siendo un equipo completamente distinto al del resto de la temporada. No tenía el control del partido, no creaba ocasiones y pasaba tantos apuros que buscaba perder el tiempo.
En el 54’ Nauzet, excelente, volvía a convertirse en el protagonista al realizar un auténtico paradón cuando ya se cantaba gol. Sin embargo, sólo dos minutos después no pudo hacer nada cuando en una jugada muy embarullada dentro del área los locales acabaron rematando el balón al fondo de las mallas. Bryan Angulo ponía un 1-0 angustioso que llevaba a ambos conjuntos a la prórroga. Un gol podía cambiarlo todo.
Lejos de venirse abajo, los rojillos reaccionaron con el tanto en contra. A partir de ese momento fue otro, reaccionó y emocionó. El Mirandés ha demostrado que su estado físico es muy superior al de sus rivales y en los últimos minutos ha marcado las diferencias. Y en el Estadi Balear también lo hizo. La salida de Iribas fue decisiva, dio velocidad y ataque a los rojillos y, casi de inmediato, llegaron las ocasiones, por fin, para los visitantes.
Primero lo intentaba Martínez, que estrellaba el esférico contra el larguero; Pablo lo intentaba después en un saque de falta, pero no acertó tampoco; y luego se forzaba la amarilla a David Sánchez. El equipo se estaba entonando. Se olía el gol aunque, a las contras, el Atlético Baleares podía hacer daño. Menos mal que 'salvador' Nauzet estaba ahí para sacar su manopla y evitar, en el 70', un tanto que podría haber hecho daño.
Ya con Lambarri sobre el terreno de juego, la afición se animó. Como en Anduva, se escuchó 'Lambarri marcará'. Y Lambarri no defraudó. No consiguió el gol pero, eso sí, forzó un penalti providencial y la segunda amarilla de Montovani. Sobre el capitán, Pablo, cayó la enorme responsabilidad de marcar el que posiblemente haya sido el penalti más importante de su carrera profesional. La ejecución perfecta del delantero burgalés en el 83' hacía subir un empate (1-1) que metía al Mirandés en Segunda.
Pero ahí no quedaron las cosas. Frente a uno menos sobre el terreno de juego y ya metidos en Segunda (el empate obligaba a los locales a marcar dos tantos más) los rojillos buscaron la sentencia final. Una jugada de Alain en ataque provocaba el error fatal de David Sánchez, que a unos segundos del descuento marcaba en propia puerta.
El Baleares no se lo creía y careció de toda la fortuna que le había sonreído en Anduva, donde pudo salir con una auténtica goleada en contra. Al final, el fútbol fue justo y lo que le quitó en Anduva se lo dio en Mallorca.
Con el pitido final, lágrimas y emoción en los jugadores y Pouso acabó manteado por los aires.
Empezó consiguiendo contra todo pronóstico la Copa de Castilla y León; llegó a semifinales de la Copa del Rey tras vencer a Villarreal, Racing y Espanyol y caer ante el Athletic; se alzaba con el título de Liga de su grupo con comodidad tras un brillante campeonato; Pablo se proclamaba pichichi de la Copa del Rey con siete dianas; y ahora, ante el Atlético Baleares, ya es ¡¡¡equipo de Segunda A!!!
No se puede pedir nada más a este equipo que ha escrito una página de oro en la historia del Club Deportivo Mirandés y de toda la ciudad. Desde Miranda, euforia a lo bestia y en el Estadi Balear, más de 300 rojillos lo celebraron entre la alegría y las lágrimas, los nervios y la emoción. ¡Qué grande es el fútbol! ¡Qué grande eres, Mirandés!
En lo que al encuentro hace referencia, el Mirandés tuvo que apretar los dientes y sufrir. Le tocó campear el temporal como nunca, pero lo hizo con la cabeza muy fría y con mucho orden. El Mirandés tuvo que hacer frente a una presión agobiante y pasó los diez primeros minutos sin tocar el esférico. Algo a lo que los hombres de Pouso no están acostumbrados. Las primeras llegadas eran para los locales que, si bien no tuvieron muchas complicaciones, pusieron a prueba la concentración de los rojillos.
La primera ocasión clara llegaba en el 11’. Internada en el área, Raúl García se confía en el despeje ante un pase de Antoñito y Garmendia, hábil y rápido, despejaba el peligro cuando ya se cantaba el gol en la grada blanquiazul.
A partir de entonces, el Mirandés empezó a llegar un poco más al área rival, pero sin poner en apuros al equipo insular. Sólo el juego excesivamente directo de los baleares permitía a los rojillos controlar la situación a base de concentración. Además, Thiago hacía mucho daño por la banda izquierda y los baleares recuperaban muy rápido el balón. Los rojillos necesitaban una buena ocasión para sacudirse la presión, pero ésta no llegó en toda la primera parte. Los de Pouso sólo podían defender ante los continuos ataques locales.
En el 35’ llegaba la ocasión más clara para los baleares. Una jugada embarullada dentro del área hacía que Nauzet, extraordinario esta mañana, se empleara a fondo para desbaratar la segunda llegada casi letal de los locales. Pero, al igual que Xavi en el partido de ida, Nauzet iba a vender muy caro un gol en contra. El guardameta estuvo soberbio.
Acabó la primera parte con la misma tónica de todo el partido: el Mirandés no tenía el balón, se estaba sufriendo, no se reaccionaba y se perdía tiempo cuando se tenía el esférico. Además, la hierba artificial y el calor asfixiante no ayudaba en absoluto al conjunto del norte de España, acostumbrado a la 'alfombra' de Anduva y a mucho más frío.
Todas las opciones para los de Pouso pasaban porque en la segunda parte el Baleares se abriera más para lograr el gol y que lo pudiera aprovechar el Mirandés, letal con espacios. Lo mejor hasta entonces era que los rojillos no habían encajado ningún tanto (esencial) y que el ataque tan directo del conjunto isleño estaba haciendo que fuera también muy previsible para los de Miranda. Así no se le gana a este equipo que, en todo caso, estaba sufriendo más que en la Copa contra cualquiera de los equipos de Primera porque no tenía el balón más que unos segundos.
Tras la reanudación, el Mirandés empezó a tocar más el balón, aunque seguía siendo un equipo completamente distinto al del resto de la temporada. No tenía el control del partido, no creaba ocasiones y pasaba tantos apuros que buscaba perder el tiempo.
En el 54’ Nauzet, excelente, volvía a convertirse en el protagonista al realizar un auténtico paradón cuando ya se cantaba gol. Sin embargo, sólo dos minutos después no pudo hacer nada cuando en una jugada muy embarullada dentro del área los locales acabaron rematando el balón al fondo de las mallas. Bryan Angulo ponía un 1-0 angustioso que llevaba a ambos conjuntos a la prórroga. Un gol podía cambiarlo todo.
Lejos de venirse abajo, los rojillos reaccionaron con el tanto en contra. A partir de ese momento fue otro, reaccionó y emocionó. El Mirandés ha demostrado que su estado físico es muy superior al de sus rivales y en los últimos minutos ha marcado las diferencias. Y en el Estadi Balear también lo hizo. La salida de Iribas fue decisiva, dio velocidad y ataque a los rojillos y, casi de inmediato, llegaron las ocasiones, por fin, para los visitantes.
Primero lo intentaba Martínez, que estrellaba el esférico contra el larguero; Pablo lo intentaba después en un saque de falta, pero no acertó tampoco; y luego se forzaba la amarilla a David Sánchez. El equipo se estaba entonando. Se olía el gol aunque, a las contras, el Atlético Baleares podía hacer daño. Menos mal que 'salvador' Nauzet estaba ahí para sacar su manopla y evitar, en el 70', un tanto que podría haber hecho daño.
Ya con Lambarri sobre el terreno de juego, la afición se animó. Como en Anduva, se escuchó 'Lambarri marcará'. Y Lambarri no defraudó. No consiguió el gol pero, eso sí, forzó un penalti providencial y la segunda amarilla de Montovani. Sobre el capitán, Pablo, cayó la enorme responsabilidad de marcar el que posiblemente haya sido el penalti más importante de su carrera profesional. La ejecución perfecta del delantero burgalés en el 83' hacía subir un empate (1-1) que metía al Mirandés en Segunda.
Pero ahí no quedaron las cosas. Frente a uno menos sobre el terreno de juego y ya metidos en Segunda (el empate obligaba a los locales a marcar dos tantos más) los rojillos buscaron la sentencia final. Una jugada de Alain en ataque provocaba el error fatal de David Sánchez, que a unos segundos del descuento marcaba en propia puerta.
El Baleares no se lo creía y careció de toda la fortuna que le había sonreído en Anduva, donde pudo salir con una auténtica goleada en contra. Al final, el fútbol fue justo y lo que le quitó en Anduva se lo dio en Mallorca.
Con el pitido final, lágrimas y emoción en los jugadores y Pouso acabó manteado por los aires.























