La iniciativa surge de la empresa MLS y permite observar una maqueta de ocho metros basada en el túnel de Pancorbo. “Es sólo un pedazo porque en realidad el desarrollo total es de 20 metros, pero aquí no hay espacio suficiente para montarla”, explica su creador, Miguel Lasa.
Sin duda lo más llamativo de este espacio es comprobar cómo funcionan las novedades digitales que se aplican a las máquinas, cómo se abren y cierran puertas en los túneles o la reproducción fiel y precisa del sonido de cada locomotora.
Por ello no es de extrañar que desde que se pusiera en marcha esta exposición en Semana Santa, el número de visitas en cada jornada sea de algo más de un centenar entre expertos y curiosos. “Hay más afición en Miranda de la que pueda parecer porque es un hobby que se vive en solitario”, matiza.
El gasto medio que puede realizar cada aficionado varía sustancialmente dependiendo de las posibilidades económicas y del espacio disponible. Lo normal son gastos de entre 70 y 300 euros para una máquina “pero los hay que invierten más de 500 euros al mes en distintas cuestiones”.
Lo más apreciado por los aficionados, asegura, es todo tipo de material de Renfe, si bien dentro de su amplia colección destaca una locomotora de latón artesana hecha por relojeros suizos cuyo precio supera los 2.000 euros. Pero si se trata de dar valor a una maqueta la cosa se complica. “Es casi imposible. De hecho, me han ofrecido 6.000 euros por la que exhibo y lo he rechazado porque esto lleva muchas horas de trabajo, es todo artesanía”. Eso sí, admite que no tiene ningún problema en asesorar a todo aquel que lo requiera.
Un gran proyecto
La afición por los trenes le llegó a través de su padre y ahora va a acometer un gran proyecto en Haro. Su intención es construir una maqueta con más de 1.500 metros de vía montada en una tienda desde donde trabajará pero que a la vez convertirá “en una especie de club para que la gente vaya a jugar con los trenes. Posiblemente vaya a ser la maqueta más grande de España”.
Una idea que, en su opinión, “sería muy interesante trasladar al futuro museo”.
Pero en la exposición también comparte espacio con El tren de Daniela, una empresa de Laredo que pone a la venta todo tipo de máquinas y vagones. “Las hay desde 1914, que fue cuando se empezaron a clasificar”, explica su responsable, Manuel Ares, que asegura que esta afición “no entiende de edad.Tienes clientes de desde los 10 años hasta los 70”.