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Lambarri en el descuento devuelve la esperanza a los rojillos (1-2)
Lo que tuvo ayer el Mirandés enfrente fue un gran equipo. Los rojillos se vaciaron sobre el terreno de juego para gustar a una afición que no pensaba en el madrugón del día siguiente para ir al colegio o al trabajo sino en animar de forma incondicional a los suyos. Anduva tenía que ser una olla a presión más que nunca. Y es que si la afición se lo creía seguro que se lo transmitía a sus jugadores. De hecho, esa conexión existió, se creyó de nuevo en la victoria hasta en el último suspiro y el 1-2 final deja espacio para soñar. Un simple 0-2 en San Mamés vale a los mirandesistas para pasar a la gran final. Si Villarreal, Espanyol y Racing han mordido el polvo, los rojillos pueden hacernos soñar un partido más.
La alineación de Bielsa dejaba muy claro que no venía a Anduva ni a reservar jugadores ni a correr riesgos. Ya había visto cómo habían caído tres primeras y no quería que los suyos fueran los próximos. Así que con toda la artillería pesada sobre el césped, en la primera parte poco pudo hacer el Mirandés. Los de Pouso llegaron poco y los rojiblancos (ayer con la segunda equipación) se hicieron con la manija del encuentro. El verdugo del Mirandés fue Llorente, que marcó dos tantos e hizo valer su enorme envergadura. El primero de ellos llegó por banda izquierda en una jugada en la que De Marcos se va de Garmendia, centra al área y Llorente por alto cebecea al fondo de las mallas cuando sólo habían transcurrido 17 minutos. No empezaban bien las cosas y fueron a peor. Aunque el Mirandés lo intentaba con todo, los leones ahogaban sus salidas y en el 26', nuevo mazazo made in Llorente, que coloca el esférico junto al poste. Ya en el 30' el árbitro del encuentro, por variar, hacía de las suyas. El Mirandés pidió con insistencia un penalti de Muniain por mano dentro del área pero, como siempre el colegiado no veía nada. No sería el único del partido, pero el desenlace sí era siempre igual. El Mirandés pedía a gritos el descanso y la verdad es que tuvo suerte de no encajar algún tanto más antes de la conclusión de los primeros 45 minutos. No en vano, Llorente estaba crecido y pedía a gritos a Del Bosque -presente en el palco- estar en la selección. Tras el descanso, el equipo que salió estaba completamente transformado. Evidentemente, la charla de Pouso en el vestuario había modificado por completo su forma de pensar y estar en el partido. Los rojillos se convirtieron en los dueños absolutos del balón y puso a los leones contra las cuerdas. Lo pasaron muy mal. primero Mújika avisaba con un disparo que rozaba el larguero en el 64'. También Caneda en el 74' estuvo a punto de lograr la hazaña con un extraordinario testarazo ante su ex equipo, pero el guardameta hizo el paradón de la jornada. En el 77' Lambarri pedía un penalti en una jugada en la que fue derribado. El colegiado, de nuevo, protagonista. Ahora bien, siendo justos, el árbitro fue muy malo para ambos conjuntos ya que al Athletic también le pitaron dos fuera de juego inexistentes. El gol se olía, pero se resistía. Demasiado. Si fue justo el 0-2 de la primera parte, lo más justo en la segunda habría sido el empate dado que los rojillos hicieron desaparecer a su rival. Eso no llegó pero Mujika ponía el susto de nuevo en el cuerpo del rival al rematar blando un centro en el 82'. Y lo esperado llegó cuando mejor sabe, en el tiempo de descuento. En el 91' un disparo cruzado de Lambarri colocaba el 1-2 y permitía seguir soñando. Aún quedan 90 minutos para seguir haciendo historia. 01/02/2012 - 03:35
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