José Manuel García RupérezTeleveraniegos
Dicen los expertos que muchos programas de la tele influyen negativamente en la gente menuda. A ver si es cierto que se modifica tanta basura plagada de imágenes, tantos conciliábulos en que un "donnadie" murmura alevosamente algo de otro quidam aunque sea famoso. ¿Por qué no les ponen - se nos ponen.- programas llenos de mensajes positivos, de conceptos culturales, de forma de actuar adecuada y educada, etc.? Nos sólo se lo pedimos para los peques sino también para los menos infantes y mayores. Si alguien desea ver un programa en que se hable de libros o de arte o de música, de algo digno, vamos, tiene que esperar hasta las tantas de la noche, porque antes, amigo televidente, ya te puedes tragar toda la bazofia de dimes y diretes, todo el lagrimeo, forma de vestir, de bailar, de hablar y de pensar de los habitantes de otras galaxias, mientras nuestra historia, cultura, folclore, paisaje y demás queda relegado al país en el que habite el olvido como diría el poeta.
Si me dicen que no hay nada que poner, que no hay documentales en los que la imaginación viaje a través de esas estupendas imágenes que la tecnología moderna puede conseguir, o que te entusiasmes con los inventos y logros de cualquier científico, o alucines con el vuelo de las aves, o te rías con el humor de nuestros cómicos, etc. Pues no. Has de tragar y tragar hasta la saciedad memeces acompañadas de rebuznos de lo más variado para deleite de la generalidad que está resultando preocupante para sociólogos y estadistas, ya que esta sociedad se está volviendo cada vez más intolerante, agresiva y soez. ¿De qué se extrañan ustedes cuando un mocoso te lanza a bocajarro los voquibles procaces que él ha oído habitualmente en la caja hipertonta, o viste como lo hacen sus ídolos, o intenta ser el mejor estulto de su mini-gran-hermano en que se ha convertido su historia diaria en casa, en la calle, en el cole, y en cualquier lugar en que desea manifestar su enclenque personalidad?¡Que lo ha visto en la tele, oye!¡Qué son muy famosos y nadie se mete con ellos, a pesar de que echen la boca a pacer en el prado más próximo! Menos mal que la segunda sigue emitiendo programas dignos. Decidido. Mañana mismo voy a ver si encuentro un telemando supermoderno que me cambie de forma automática esos seudoprogramas por algo cultural, lúdico o, al menos, interesante. 28/01/2010 - 13:26
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