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El Mirandés se queda a las puertas del cielo
Hoy nos toca despertar del sueño. ¡Pero vaya sueño! La Copa del Rey ha dado grandes alegrías a los mirandeses: Ha puesto la ciudad en el mapa, se nos ha reconocido en España y hasta en el extranjero por algo realmente bueno -por fin-, ha inyectado una gran dosis de ilusión a pesar de la crisis y nos ha hecho creer hasta el último segundo en lo imposible.
Sí, el Mirandés ha sido el equipo revelación de la Copa del Rey pero también el equipo que nos ha hecho sufrir hasta el pitido final, estallar de júbilo, abrazarnos al aficionado que teníamos al lado sin conocerle, llorar de emoción, ir a trabajar con más alegría, engalanar Miranda de rojo y negro y hasta vivir el fútbol con orgullo, sintiéndolo nuestro, muy nuestro. Y es que los mirandeses no sólo nos hemos sentido grandes porque nuestro equipo del alma ha llegado hasta las semifinales de la Copa del Rey sino, sobre todo, por cómo y ante qué equipos lo ha hecho. Los de Pouso han dado una lección de fútbol a todos sus rivales con independencia de su categoría. Somos un modesto equipo de Segunda B pero aquí afición y jugadores nos dejamos hasta el alma en cada partido. En la retina cientos de jugadas, de detalles, de pancartas, de deseos, de porras… Pero sobre todo la sensación de haber merecido por méritos propios este protagonismo. Porque el Mirandés nunca ha jugado a poner el autobús en su portería, ni a organizar encerronas en Anduva, ni a parar los pies a su rival a base de faltas. No, todo lo contrario. Se ganó al todopoderoso Villarreal porque los de Pouso fueron mejores en Anduva y en el Madrigal con el balón en los pies, en el regate, en las jugadas de cara al gol, en la fe en sí mismos. Y ante el Racing y el Espanyol recordamos al mundo que los partidos no duran sólo 90 minutos sino hasta que el árbitro pita el final del encuentro. El fútbol, entonces, hacía justicia. Pero el de ayer no fue nuestro partido. Enfrente teníamos a un Athletic que salió a por todas y no quiso arriesgar. Ansiaba tanto llegar a la final que acorraló al Mirandés en los primeros minutos y ya en el 22’ los rojillos recibían un severo correctivo –excesivo, por otro lado- con un contundente 3-0 merced a los tantos de Muniain, Susaeta y Aurtenetxe. Desdibujado sobre el terreno de juego, el Mirandés pedía a gritos el descanso. Tras la reanudación, los rojillos parecían otros. Se habían sacudido la presión, estaban mucho más tranquilos, trataron de jugar el balón y ser fieles a su juego elegante de toque. La recompensa llegó pronto gracias al tanto de Aitor Blanco que, a la segunda –antes dio en el poste- hizo que el balón se colara entre los tres palos. En este momento se volvió a soñar. El Athletic lo pasó mal y parecía que se iba a revivir la segunda parte de Anduva, cuando los rojiblancos no se volvieron a casa con más goles en contra porque la diosa fortuna tiene estos caprichos. Pero ahí salió la casta del Rey León, Llorente, que reclama a Del Bosque su sitio en la selección con buen fútbol. Sus dos tantos nos sentenciaban definitivamente. Después, hubo que subir al marcador dos goles mirandeses, uno de nuevo de Aitor Blanco y otro de Caneda en propia puerta. La semifinal se ha perdido, sí, pero el Mirandés ha escrito una brillante página en la historia del fútbol nacional y en la de su ciudad. Ha hecho que los mirandeses, por fin, nos unamos en torno a un objetivo, que tengamos una seña de identidad, que nos sintamos orgullosos. De momento, el Mirandés es uno de los dos únicos equipos de Segunda B que ha alcanzado las semifinales de la Copa y el único que lo ha hecho a doble partido y tras eliminar a tres primeras. Además, ha protagonizado una semifinal en la que sólo había jugadores españoles y, por si fuera poco, de momento los rojillos son los únicos que han logrado marcar al Athletic en esta Copa: un gol en Anduva y dos en San Mamés. Casi nada. También Pablo podría convertirse en el máximo goleador de este torneo con sus siete dianas. Sus únicos rivales podrían ser Llorente, que se ha acercado en el partido de hoy con 5 tantos, y Jonas que cuenta con 4 y, al menos, un partido ante el Barça que disputar a las 21.00 horas de hoy. Para muchos este partido ha dejado un sabor agridulce por aquello de que el Mirandés se ha queddo a las puertas del cielo y, tal vez sea así, pero lo cierto es que el cielo y el corazón de los aficionados al fútbol ya se lo han ganado. Eso sí, lo importante es que este sueño copero no acabe hoy. Hay que prolongarlo, que dure al menos hasta el play-off. Nuestro objetivo es ser equipo de Segunda, equipo de la bautizada Liga Adelante. Jugadores y afición de Primera ya tenemos así que ahora más que nunca ¡Aúpa Mirandés! ¡Sí se puede! 08/02/2012 - 00:54
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