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El Mirandés entra en racha y vuelve a doblegar a un grandeEl Club Deportivo Mirandés ha vuelto a demostrar que lo suyo son los grandes equipos. Es ante ellos donde demuestra el gran nivel de su plantilla, una extraordinaria colocación en todas sus líneas y, también, su mayor efectividad de cara a la portería. Si el miércoles doblegaba al cuarto clasificado, el Lugo, hace unos instantes lograba sumar tres valiosos puntos ante el tercer clasificado, el Palencia, con un mérito añadido: hacerlo en La Balastera y ante un conjunto que no había perdido ni un solo encuentro en toda la temporada en casa. De hecho, su última derrota fue en su anterior temporada en Segunda B y ante el Zamora.
Los rojillos supieron sobreponerse a las adversidades y remontar un partido que se les había puesto tremendamente cuesta arriba, ya que era el Palencia el que se adelantaba en el marcador en la segunda parte gracias a Víctor. Corría el minuto 54 y, tras el dominio local en la primera parte, los presagios no eran nada positivos.
Sin embargo, Julio Bañuelos fue capaz de hacer reaccionar a los suyos. Movió a su banquillo metiendo Matamala, Royo y Lozano, el Mirandés tomaba el control del esférico con un Iván Agustín que, de nuevo, volvía a estar sensacional en el reparto del juego, y la presión llegó. Mientras el Palencia parecía haberse dormido ante la tranquilidad del gol marcado, los rojillos vieron que la remontada era posible, así que no fue de extrañar que la segunda parte fue claramente visitante. En el 73’ Royo ponía la igualada en el marcador con un tiro lejano magistral desde fuera del área ante el que nada pudo hacer Rebollo. Un gol cuyo mérito fue, incluso, reconocido por el público palentino que aún se lamentaba de la ocasión fallada instantes antes por su pichichi, Paulino. Pero ayer fue la tarde de Royo. La inspiración de este jugador continuó y, de nuevo, en el 85’volvía a marcar desde fuera del área a la cepa del palo dejando clavado a Rebollo. Doce minutos de inspiración fueron suficientes para un equipo que nunca perdió la cara al partido y en el que la dosis de ilusión, garra y fuerza de sus jugadores está permitiéndoles hacer grandes partidos. Sólo Agostinho, a tres minutos para el pitido final del colegiado, a punto estuvo de aguar la fiesta mirandesa. En esta ocasión sí, la escuadra jugó a favor de los de Julio Bañuelos. En definitiva, un partido épico que se decidió por la calidad individual de los rojillos de cara Almario rival pero que llegó también por una clara labor de equipo a lo largo de los noventa minutos. Sea comos sea, lo cierto es que esta victoria deja al Mirandés con 38 puntos y a sólo dos de alcanzar los puestos de ascenso (el Lugo es cuarto con 40 puntos). Lo que está claro es que ahora los rojillos tienen prácticamente asegurada la permanencia y aspirar a cotas más altas ya no parece descabellado. De hecho, si el equipo sigue con la racha y le respetan las lesiones, podría ser una realidad.
21/02/2010 - 18:48
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